La Haya: Derecho y Política

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A falta de una, son dos las causas pendientes que tiene Chile con Bolivia en La Haya. Un caso iniciado por Bolivia donde reclama negociaciones tendientes a lograr una salida al Océano Pacífico y otro iniciado por Chile por el acceso a las aguas del río Silala. Respecto del primer caso, si bien el tema había estado algo en silencio después de los alegatos finales en marzo, estamos ad-portas de conocer el fallo y, con ello, volver a tener el tema en la agenda pública.

La decisión de la Corte Interamericana de Justica es inminente. Ante ello, caben cuatro grandes escenarios. El más favorable es que la Corte declare que Chile no tiene la obligación de negociar con Bolivia, zanjando la disputa de una vez por todas. La segunda otra opción es que se declare que sí corresponde negociar, pero que no se establezcan condiciones sobre el contenido de las discusiones. Una tercera alternativa es que se establezca que debe haber negociación con ciertas condiciones y garantías. Por último, el peor escenario es que se obligue a negociar con alguna mención a soberanía en los temas a tratar. Esto último es poco probable, ya que la CIJ se pronunció al respecto en previamente.

Como sea, ninguno de estos escenarios supone un cambio en el territorio chileno, ni mucho menos que la bandera boliviana “ondee en el Pacífico”, como ha anticipado el presidente boliviano. Sin embargo, a pesar de que los posibles resultados son todos lejanos a lo que ha prometido Evo, es esperable que aproveche cualquier frase de la Corte para clamar victoria y usar el fallo para hacer política interna, como siempre lo ha hecho.

En Chile el presidente Piñera se enfrenta, nuevamente, con el problema de hacerse cargo de los resultados de un fallo de la CIJ del cuál tiene poco control. Al igual que con el caso peruano, la demanda boliviana y su tramitación tuvo lugar, en su mayoría, durante el gobierno de la coalición rival. Sin embargo, uno de los principios de la política exterior chilena es que consiste en temas de Estado, donde las diferencias políticas internas pasan a segundo plano. Por lo mismo, La Moneda debe preparar una estrategia basada en la unidad, sea cuál sea el resultado. Mal que mal, incluso en el peor de los mismos, Chile sigue sin perder un centímetro de territorio y solo debemos continuar los diálogos que siempre hemos estado dispuestos a tener.

Probablemente lo más complejo de manejar, incluso comunicacionalmente, es la dimensión política de la CIJ. Nos gustaría pensar que los fallos de los tribunales internacionales obedecen a una aplicación aséptica del derecho, donde sólo caben consideraciones de hecho y derecho. Sin embargo, los conflictos de frontera son tan jurídicos como políticos, y los gobernantes de todos lados lo ocupan para su propio beneficio. La Corte sabe eso y, como se demostró en el caso contra Perú, puede generar soluciones creativas que buscan determinar el equilibrio jurídico y político a la vez. Ese es el riesgo ahora, sobretodo considerando la demanda por el Silala. Un mal escenario ahora puede ser buenas noticias en el futuro, o viceversa. Lo importante es no perder la perspectiva ni la unidad, no se nos va la vida en este fallo.

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